En el camino

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Su despedida de novillero se produce el 28 de febrero de 1990 en Las Navas de San Juan, pueblo jiennense donde más tarde adquiere su finca ‘Cetrina’ y unas semanas después, el 16 de marzo, toma la alternativa en Valencia de manos de José Miguel Arroyo ‘Joselito’ y con Miguel Báez ‘Litri’ como testigo. Los toros esa tarde son de Moura y el de la alternativa fue un sobrero de Puerta Hermanos de nombre ‘Talentoso’, número 21 de 505 kilos.

Se acerca uno de los momentos claves en su vida taurina. Después de torear su segunda tarde en Valencia, Ponce sufre un parón en su carrera. No torea hasta mayo, de nuevo en Valencia, y luego tiene que esperar hasta julio para verse de nuevo en los carteles de su tierra. Esa tarde del 28 de julio de 1990 en Valencia le coloca en el camino. El Soro y Roberto Domínguez se caen del cartel y Ponce, pese a su corto bagaje, decide matar la corrida en solitario.

La lluvia se empeña esa tarde en poner las cosas más difíciles al joven torero, pero Ponce demuestra una solvencia propia de un matador experimentado y corta tres orejas. Los buenos resultados obtenidos en esta gesta le colocan en el punto de mira de todo el toreo. Esa tarde le vale además 20 contratos, entre ellos el de su confirmación en Madrid.

‘Farruco’ se llama el toro de la confirmación de alternativa y es del hierro de Diego Garrido. El 30 de septiembre de 1990 Rafael de Paula le cede los trastos en presencia de Luis Francisco Esplá.

Con la intención de abrirse un hueco en el toreo, Enrique Ponce no rehusa torear corridas duras, como demuestra el hecho de que en 1991 acuda a San Isidro con una corrida de Cuadri. En su segunda tarde en esta feria madrileña da un nuevo toque de atención al cortar una oreja –la primera que obtiene en esta plaza- a un toro de Los Bayones, otro peldaño más hacia la cima…

El 15 de agosto de 1991 se presenta como matador de toros en la Real Maestranza de Sevilla, a escasos cinco días de otra de sus tardes claves. El 20 de agosto acude a Bilbao para sustituir a Joselito en las Corridas Generales y le corta dos orejas a un toro de Torrestrella. La crítica es unánime y Ponce sale catapultado en una temporada en la que torea 53 corridas.

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Su paso por América es clave. Ya había debutado en enero de 1991 en San Cristóbal, resultando triunfador de la feria. Esto propicia que, una vez terminada la temporada en España, haga una campaña fuerte en ruedos americanos. Los éxitos se repiten en Manizales, Quito y Lima, entre otras ferias.

1992 va a ser el año de su consolidación. Comienza con una gran faena el día de San José en Valencia a un toro de Peralta que puede ver toda España a través de la televisión. En Sevilla cuaja a un toro de Cubero una faena que pudo ser de dos orejas de no fallar con la espada.

Pero la tarde que definiría el comienzo del reinado de Enrique Ponce en el toreo sería la del 11 de junio de 1992. La corrida de la Beneficencia, con Manzanares y Rincón con compañeros de cartel y toros de Samuel Flores, supone la consagración de este torero. Enrique Ponce abre la Puerta Grande de Las Ventas por primera vez en su carrera.

A partir de ese momento comienza una impresionante racha de triunfos entre los que cabe reseñar las tres orejas que corta en Bilbao y el indulto en Murcia de ‘Bienvenido’ de Jandilla, primero en España de una larga lista que le convierten en el torero que ha perdonado la vida a más toros en la historia.

Octubre le depara una encerrona en Las Ventas, donde el día 1 mata seis toros de Sepúlveda sin el éxito esperado pero sin que nadie pueda hablar de fracaso dada la superioridad del torero. El 12 de octubre cierra la campaña en Sevilla dando dos vueltas al ruedo.

Antes de que este año fundamental en su carrera concluya, Ponce viaja a México, plaza con la que el 13 de diciembre de 1992 inicia una verdadera relación de amor. Ese día confirma la alternativa en la Monumental México con Guillermo Capetillo y David Silveti y toros de La Venta del Refugio. Aquí se produce su bautismo de sangre al resultar herido por el toro de la confirmación.