Dos orejas que pudieron ser cuatro en Alicante

24/06/2018 Alicante

Balance: ovación tras dos avisos y dos orejas

Ganadería: Garcigrande

Continúa el paso firme y majestuoso de Enrique Ponce por la presente temporada. Hoy ha pisado una plaza especial para él, Alicante, y se ha dado por completo a esa afición y a la memoria del maestro de esa tierra. Enrique hace los homenajes como mejor sabe: toreando. O mejor aún, cuajando faenas para el recuerdo. Ponce está logrando este año eso tan difícil -casi imposible- se citarse con las musas cada tarde, en cada corrida, en cada plaza… Y alicante le vio triunfar, pero el resultado contable estuvo muy por debajo de lo realizado por el maestro en el ruedo. Fueron dos orejas, pero la tarde fue de cuatro. Tal fue el despliegue poncista hoy en este coso levantino, cuna de los Manzanares.

Al primero de la tarde lo toreó muy bien con el capote y el toro hizo buena pelea en el caballo, destacando Manuel Quinta jr en un gran puyazo. Conservó esa raza el toro en la muleta, pero Ponce aplicó suavidad a través de su muleta y obró el milagro -ya casi habitual en este torero- de construir una faena bella. Presidieron la suavidad y el empaque de este torero, una plasticidad que preside todo lo que le hace a los toros, desde los doblones iniciales hasta las poncinas del final. En medio toreo terso, aterciopelado y abandonado. Una faena de triunfo grande de no ser porque el toro tardó en caer después de la estocada y eso enfrió al público después de sonar dos avisos.

También colaboró el cuarto de la tarde, un toro de Garcigrande al que el maestro cuajó de principio a fin. Esta fue una faena de esas que no dejan resquicio a la duda: redonda y rotunda. Otra vez la suavidad se hizo presente desde los primeros compases del trasteo y más tarde Enrique enceló al toro dejándole la muleta puesta y haciéndole repetir en su embestida. Corregidos defectos y construida la embestida, llegó el recital, basado fundamentalmente en el toreo diestro porque el toro no embestía igual al natural. Faena de altos vuelos que entusiasmó al público alicantino y que de nuevo incluyó la traca final de las poncinas, que puso a la plaza de pie. Alicante se rindió al maestro y esta vez sí le vio pasear las dos orejas. Repetimos, corto premio para una tarde excelsa.

Fotos: Julio Maza