Ponce, por la Puerta Grande en Badajoz

23/06/2018 Badajoz

Balance: oreja y oreja

Ganadería: Zalduendo

Enrique Ponce no perdona. De nuevo, y a pesar de que sus toros apenas ayudaron, logró un triunfo importante esta tarde en la plaza de Badajoz. El maestro supo sobreponerse a todo y construir buenas faenas sin tener materia prima de calidad. Ahí está la diferencia: las grandes figuras logran salir a hombros sin necesitar la ayuda de sus toros.

El primero de su lote le obligó a hacer lo que tantas veces hace este auténtico privilegiado del toreo: inventar una faena. Para ello fueron necesarias dos cosas: una, su prodigiosa técnica, y dos, su capacidad artística que le permite crear bellas obras a pesar de no tener embestidas boyantes en sus manos. Eso hizo Ponce en Badajoz, torear siempre a favor de un toro muy justo de raza y al mismo tiempo revestirlo todo de una estética y una belleza que embelesó al público. Desde que se dobló con el toro en el inicio de faena, el empaque presidió toda su labor, que tuvo hondura con la derecha y también al natural. Ponce se gustó en todo momento y transmitió esa sensación de que el toreo -la más difícil disciplina- es algo fácil y hermoso. Mató de estocada y le concedieron una oreja.

Otra la cortó al cuarto de la tarde, abriendo de esta forma la Puerta Grande del coso de Badajoz. También en este la suavidad y el temple fueron la clave para construir una buena faena y alcanzar el triunfo. Otra vez Ponce en maestro sabiendo sujetar a un toro con tendencia a salir suelto y a soltar la cara. Para ello dejó la muleta en la cara, embebiendo las embestidas en otra faena que tuvo estética y torería. Brilló sobre todo en el toreo diestro, en el que fundamentó una labor que le llevó a cortar otra oreja.

Fotos: Julio Maza