Ponce vuelve a rozar la puerta grande en Logroño

20/09/2018 Logroño (La Rioja)

Balance: oreja y ovación

Ganadería: Juan Pedro Domecq/Parladé

Enrique Ponce ha vuelto a rozar la Puerta Grande en Logroño después de cuajar una buena faena al primero de su lote, en el que el público pidió el segundo trofeo para el maestro, que también estuvo a gran altura en el cuarto.

Así describe Mundotoro.com la actuación de Ponce: 

Rompió plaza un colorado bien hecho y serio de Parladé, al que no le sobraban las fuerzas. A pesar de ello, fue un toro noble, con clase en los engaños que demostró, tras una salida con menos fijeza. Esa calidad bastó para que el valenciano ligara -tras un destacado prólogo por bajo para sacarlo más allá de las dos rayas- las tandas por ambas manos con facilidad y que llegara a los tendidos. Inteligente supo aprovechar las nobles inercias del toro al que faltó esa brizna más de casta. Estocada hasta la empuñadura y primera oreja, con ligera petición de la segunda.

El cuarto fue otro toro de buena presentación y bonancible condición, pero al que le fallaron las fuerzas. De hecho, perdió las manos varias veces tras el segundo puyazo. Pasó el corte, pese a ello, y Ponce le buscó las vueltas a base de su holgada técnica. Así, logró arañarle las series, pero la sosería del toro impidió que estas llegaran al respetable. Media estocada y dos descabellos. Ovación tras aviso.

Y así lo cuentan en Aplausos.es:

Enrique Ponce cortó una oreja al primero de la tarde, un toro noble y justo de fuerzas con el hierro de Parladé. El toro no se empleó de salida, siendo protestado por su endeblez. Muy torero el valenciano en la apertura, aprovechando el viaje del toro antes de una faena inteligente en la que aprovechó las querencias del animal. Magisterio del torero de Chiva ante un toro de poco poder.

El cuarto de la tarde fue un toro noble que perdió las manos tras el segundo puyazo. Ponce se mostró dispuesto, echando mano de recursos pero sin lucimiento por las pocas opciones que le brindó el toro. Mató de media estocada, que remató de dos golpes de descabello, escuchando un aviso.

Fotos: Julio Maza