25/07/2010 Roquetas de Mar (Almería)
Triunfo a golpe cantado
Balance: ovación y dos orejas
Ganadería: Zalduendo
Enrique Ponce ha vuelto a dar una de esas tardes de superioridad en las que triunfa a golpe cantado. Pudo haber desorejado a sus dos toros, pero la espada sólo le funcionó en el cuarto, de ahí que el balance quedara en dos orejas de ese toro, premio que le abrió la Puerta Grande de la plaza almeriense de Roquetas de Mar.
La faena a su primero fue una obra de gran nivel. El toro dio más juego por el pitón derecho, pero había que hacerle las cosas muy bien y eso, presicamente, es lo que hizo Ponce todo el tiempo, entendiéndolo a la perfección.
La faena lució más por el pitón derecho, ya que el astado se acostaba y apretaba más por el izquierdo, y por ese pitón Ponce cordó el toreo en redondo, construyendo una faena muy binita, ligada y de gran estética, llevando siempre muy toreado a su oponente. La pena es que, después de un primer pinchazo, Ponce dejó una estocada pero el toro no se echó, de modo que tuvo que descabellas perdiendo ahí el premio para una labor excelente.
En el cuarto, toro menos colaborador, Ponce tuvo que poner más de su parte hasta construir la embestida del de Zalduendo. Fue una faena de gran mérito porque Enrique supo aprovechar al máximo a su oponente, terminando por torearlo a placer ante un público completamente entregado al magisterio del torero de Chiva. Esta vez sí funcionó la espada. Fue una estocada rotunda que le abrió de par en par la puerta grande del coso almeriense.
Fotos: Julio Maza

|