enrique ponce
<< volver

31/07/2010 Pontevedra

Otra vez sin toros para triunfar

Balance: ovación y ovación
Ganadería: Alcurrucén

Enrique Ponce se ha chocado una vez más contra el muro insalvable de la ineptitud de los toros. Dos astados vacíos de Alcurrucén han impedido el triunfo del torero en la feria de La Peregrina de Pontevedra, donde lo puso todo de su parte sin que esta vez se pudiera obrar el milagro. Hacía falta más que eso para sacar algo bueno de animales tan inservibles.

El primero de ellos fue imposible por el pitón derecho, viniéndose al cuerpo y sin tener un solo pase. Pero Ponce le cogió la zurda e hilvanó dos tandas de naturales preciosas, bien ligadas y compuestas. Esto alimentó la esperanza de la plaza y la del propio torero, pero, cuando todo parecía remontar, fue el de Alcurrucén y se paró en redondo. A partir de ese momento se negó a embestir y Ponce no pudo darle ni un pase más a pesar de su insistencia. Circunstancia frustrante, por consiguiente, para público y torero.

En el cuarto Ponce se armó de paciencia y de toda su sabiduría para intentar sacar algo positivo de un toro que llegó agotado a la muleta. Se puso por los dos pitones, cambió las distancias, los citó hasta la saciedad, pero el toro, cuando no se caía, se paraba o pasaba dando cabezazos y descompuesto. En resumen, imposible.

Lo mejor es que Ponce mató a los dos toros de estocada, recentando al segundo de su lote un espadazo que lo dejó sin puntilla. En ambos toros fue ovacionado y durante toda la tarde, Ponce recibió el cariño y la admiración de la afición de esta tierra.


Todos los derechos reservados · Aviso Legal ·