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Enrique Ponce, 33 veces grande
Por JOSÉ LUIS RAMÍREZ
"...la primera gran noticia de la tarde fue el lleno que presentó la plaza y es que el cartel lo merecía. La segunda gran noticia fue que Enrique Ponce inauguró la puerta grande esta feria. Y con esta, son 33 veces las que ve la calle Xátiva desde la altura de la salida a hombros.
El valenciano estuvo pletórico de recursos y técnica ante dos astados a los que tapó defectos y acrecentó virtudes. No es una novedad el gran nivel de Ponce, pero siempre es una satisfacción poder disfrutar de su toreo y su ambición, que permanece casi intacta, a pesar de que hoy cumple 18 temporadas de alternativa.
En su primero dio una verdadera lección con la capa, tanto en los lances de recibo, como en los quites. Brindó al público la muerte de un toro que, aunque tuvo fijeza, le costaba humillar en las primeras fases de la faena.
Ponce tuvo el acierto de ir metiéndolo en la canasta poco a poco, haciendo que se confiara, convenciéndolo con acertados tiempos y distancias. Le enseñó y el animal le respondió.
La faena fue a más y terminó con trincherazos y originales cambios de mano que acabaron por convencer al público. Se llevó una merecida oreja por una faena con trasfondo, de las que no todos consiguen.
Con su segundo hizo algo parecido. El de Alcurrucén salía suelto y distraído del caballo y le faltó fijeza durante la lidia.
Técnica y sabiduría
Ponce volvió a sacar los argumentos de su técnica y su inteligencia, esta vez ante un toro que no era tonto y podía dar disgustos si se cometían errores.
Fue sacando el de Chiva todo lo aprovechable que tenía el animal en una faena que fue cada vez a más, hasta que el toro se fue parando paulatinamente cuando se sintió sometido y vencido. Sobre todo le faltó raza.
Se tiró a por todas con la espada y clavó una estocada entera pero tendida, por lo que tuvo que utilizar el descabello.
Se llevó otro trofeo. Fue una puerta grande a la inteligencia y a los recursos de un torero que cada temporada gana en sabiduría. Dos faenas al alcance de muy pocos. Y su cuadrilla estuvo a la altura, como suele suceder, saludaron los hermanos Tejero en banderillas, estuvieron acertados y medidos en la brega y Antonio Saavedra picó muy bien a su primero. Buenos vasallos de buen señor."...
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