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Por: Manolo Molés. Aplausos
Extracto del artículo publicado en Aplausos el día 29 de enero de 2007.
Reinar a los 18. Ese es el reto, Enrique
... El Maestro Ponce y su autoridad
Significa que Ponce reina a los 18 años. A los 18 años de matador de toros. Y por tanto se ha impuesto su increíble realidad. Está como nunca. Sabio, entero y hasta con más cartel. Lo contaba desde Cartagena de Indias donde le vi abrir el melón de su décimo octava temporada de forma insultante. Es fantástico. Ahora que él parece que quiere recortar y disminuir sus actuaciones las empresas le nombran capitán general, pilar básico, centro y eje de la temporada. Y todos a una y con leves discrepancias.
¿Qué hará Ponce? No lo sé pero me lo imagino. Yo en su lugar daba un golpe de estado, porque puede. Aceptaba ser la base de las mejores ferias y dejaba clara su total autoridad para los años que le queden de disfrutar la profesión. Porque ahora se le está haciendo justicia. Y en vida; o sea en activo. Aquí, en este país, casi nunca es así. Casi siempre los elogios llegan tarde y ya de retirada. El "qué bueno fue" es habitual; pero "eres el mejor" en plena actividad y con las empresas taurinas entregándote el cetro y la corona, poquitas veces se ha visto. Ponce lo ha conseguido y debería disfrutarlo y darle una respuesta a la historia. Reinar a los 18 años es otro hito en su imponente carrera.
Todos las empresas quieren, todos buscan, todos parecen de acuerdo al ofrecer la vara de mando de la fuerza y la novedad a Enrique Ponce
Y le digo una cosa más. Ponce nunca fue el mimado de la afición. Ni siquiera de la crítica. Tampoco el mío. Pero muchos nos dimos cuenta a tiempo que en esos dieciocho años salió vencedor de muchos enfrentamientos, peleó con muchos toreros importantes, emergentes, cargados de actualidad y partidarios. Ante ninguno fue vencido. A todos ha sobrevivido profesionalmente y ahora ya no hay quién le tosa de verdad. Eso es muy grande, tío. Eso sólo lo consiguen los elegidos. Los que tienen su enorme afición, su contrastado valor, su privilegiada cabeza, su madera de figura. Con un misterio más. Pregunto: ¿alguien sabe dónde tiene el techo, el tope, este torero? De momento a los 18 años de alternativa tiene más cartel y más fuerza que cuando rompía récords en su década multicentenaria. Y encima, de eso doy fe, es un tipo la mar de normal. El menos petulante del mundo. Por tanto se puede ser grande sin ser un bicho raro. Con todo esto los empresarios, la afición y la crítica emplazamos a Enrique a que haga historia en el 2007. Y eso que él quería descansar... Lo siento, torero.
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