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Por: Julio Cayón. La Razón.
Referente a la corrida celebrada el 8 de septiembre de 2004 en la plaza de Valladolid.
Ponce, cumbre y magistral, desintegra en la plaza de Valladolid los cánones del toreo
La quinta combinación de la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo, cuya festividad se celebraba ayer, cambió la fisonomía de la plaza. El lleno en los tendidos acreditó que cuando el cartel tiene tirón, la taquilla se rebosa y la Fiesta adquiere su verdadera dimensión popular.
Ponce, muy respetado aquí lanceó con suavidad y temple al remiendo de Ángel Sánchez que se jugó en primer lugar, un toro muy medido de fuerzas que no se empleó en su primer y único viaje hasta el varilarguero. El de Chivas, conocedor de las limitaciones del astado, bregó por delante antes de entregarle el testigo a Antonio Tejero, que desarrollo con efectividad su trabajo.
La labor del torero, pulseada en distancias y abierta a las características del oponente, fue un compendio de delicados contrastes, con la imposibilidad de cargar la suerte por razones obvias: El animal se iba al suelo. Pese a ello, la estética de Enrique, derramada con generosidad, inundó el ruedo vallisoletano.
Sensacional. Ponce consciente de que delante tenía un "pájaro", se dobló por bajo y lo sometió magistralmente. Las dos coladas encadenadas de la res, las resolvió el espada sin aspavientos y a partir de ese instante puso al público de acuerdo e incluso al propio toro al que domó. La faena, sensacional de principio a fin, convirtió la plaza en un clamor. Sin duda, Ponce es ya torero para la historia.
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