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Por: Carlos Crivell. El Mundo.
Referente a la corrida celebrada el 27 de agosto de 2004 en la plaza de Almería.
Ponce borda el toreo eterno
Fue una buena tarde de toros porque sobre el ruedo hubo toros y toreros...Tuvo suerte el toro de Fernando Domecq porque en el sorteo cayó en las manos privilegiadas del valenciano. Si el toro embiste mucho y Ponce está inspirado, sobre un ruedo puede ocurrir el milagro del toreo.
Enrique Ponce cuajó una primera parte de faena al cuarto sencillamente colosal. Los doblones del principio fueron el detalle preciso para someter al animal. Sin dilación, Ponce lo toreó por la derecha con suavidad extrema, llevando prendida la embestida por un hilo invisible. Lo que vino después fue un recital de toreo bueno por ambos pitones, aunque la segunda parte fue de tono inferior en cuanto a la pureza exhibida antes...El postre fue delicioso: unos ayudados por bajo ligados con trincherillas que bien podrían dejarse como ejemplo en las escuelas de tauromaquia. Lo mató de forma soberbia y cortó dos orejas.
Ponce bordó el toreo y sallió a hombros. Ayer sí salió la afición dando pases, tratando de imitar a los maestros. Esta es la mejor promoción de la fiesta.
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