enrique ponce
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Por: Carlos Crivell. El Mundo.
Referente a la corrida celebrada el 21 de agosto de 2004 en la plaza de Málaga.

Magistral Ponce en tarde de pasiones

La lidia del cuarto de la tarde fue un modelo; el de Torrestrella había declarado cierta tendencia a irse a los tableros. Era una incógnita, pero el diestro encargado de su lidia era Enrique Ponce, que en los doblones por bajo para comenzar la faena se quedó con la embestida del animal.

La fase siguiente fue la de confiarlo; para ello toreó sobre el pitón derecho de forma ligada y templada. La virtud del temple como mejor arma para lograr que las arrancadas fueran atemperadas; Ponce no intentó someterlo a la fuerza por abajo, sino que permitió que el animal fuera a su aire. Además, la faena se realizó en distintos tercios, no valía la pena intentar llevárselo a un sitio concreto.

La fase final fue la del dominio soberano. Sólo una tanda por el lado izquierdo sin la necesaria ligazón, para volver enseguida a la diestra, por donde dibujó muletazos gloriosos. Estaba sometido el de Alvaro Domecq y ahora Enrique POnce se entretvo en dar pases de diferentes estilos, entre los que las trincherillas fueron de suave trazo; los de pecho, soberanos. Un placer de torero que con una lidia seria había logrado hacer el toreo grande a un toro de temperamento especial, encastado, de los que le dan valor a lo que hacen los toreros.

Fue una tarde de pasiones salvada por el magisterio de Enrique Ponce, que sigue estando un peldaño por delante de todo el escalafón.


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