enrique ponce
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Por: Juan Ramón Romero. Aplausos.
Referente a las corridas celebradas los días 17 y 21 de agosto de 2004 en la plaza de Málaga.

El retorno del emperador: Vuelve la maestría

La lección de torería de Enrique Ponce se produjo en Málaga. Coso hasta arriba. Con el puerto de montaña de Bilbao por medio decidió reaparecer en Málaga. Vino, vio y venció. Veni, vidi, vinci. El emperador demostró que es galáctico. Salió un toro de Santiago Domecq que también era galáctico y ambos se fajaron en una batalla campal de emociones. Galopaba el toro, se comía los engaños, se desplazaba largo y Ponce conducía la embestida ora con poderío y largura ora enroscándosela a la cintura. El fallo a espadas sólo le permitió cortar una oreja.

La tarde del sábado 21 volvía de nuevo a la plaza de Málaga para llenarla. Ponce de nuevo estuvo a su nivel de elite. Mimó la nobleza del primero, compuso perfectamente y templó suave, logrando momentos de gran estética. En el cuarto Ponce a base de llevar al toro y dejársela puesta, consiguió atemperar la movilidad del torrestrella y cortarle una oreja de mucho mérito.


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