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Por: Patricia Navarro. La Razón.
Referente a la corrida celebrada el día 17 de agosto de 2004 en la plaza de Málaga.
Enrique Ponce, magistral, emocionó en su reaparición en la Malagueta
Tras las especulaciones que circulaban en el mundo del toro sobre la retirada de Enrique Ponce después del percance que sufrió en Alicante, ayer se diluyeron todas por su propio peso cuando el torero, ataviado con un terno grana y oro, hacía el paseíllo en La Malagueta. Adiós a los rumores, que Ponce está de vuelta. Y la plaza, de nuevo, llena, un lujo en estos tiempos.
Puro sentimiento.Lo que no sabíamos es que cuajaría ante el buen toro que salió en cuarto lugar una magistral faena, impregnada de emoción. Fue un torero artista, de puro sentimiento, que acompañó con el cuerpo, con la cintura, rotas las muñecas, y con el alma cada muletazo. Barnizó de belleza los naturales y cálido, muy cálido, fue el toreo en redondo que interpretó con la mano derecha. Mágico todo. Pura vibración. Los pases de pecho, eternos, auténticos. Destapó el tarro de las esencias y las desparramó a granel. En los tendidos, un delirio. Estuvo inmenso, posiblemente cuajó la faena de la feria de Málaga a un gran toro, boyante, de larga embestida, que fue premiado con la vuelta al ruedo. A Enrique Ponce, que no estuvo acertado con la espada, le premiaron con una oreja que paseó entre el clamor del público.
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