Otra cumbre de Ponce, que corta tres y rabo en Villanueva de Córdoba

04/08/2017

Balance: oreja y dos orejas y rabo

Ganadería: Sancho Dávila

No importa el lugar. Ponce no hace distinciones entre capital o pueblo o coso de primera o de segunda categoría. El maestro es siempre el mismo: máxima entrega y máxima calidad allí donde toree. Máxima honradez profesional, por tanto. Hoy ha tocado torear en Villanueva de Córdoba y el aficionado que acude a ver al maestro en este coso tiene el mismo derecho de verle en plenitud que el que acude a Las Ventas. Ponce lo sabe, por eso no hace distinciones. No las hizo nunca.

Para el público de hoy tenía preparada una de sus grandes tardes. Completo en sus dos toros, ha cortado tres orejas y un rabo. Un balance que puede sonar a pueblo, pero que después de lo ofrecido por el maestro se aquilata y adquiere un valor por las nubes. Su superioridad en los dos toros de su lote y sobre todo la gran faena que compuso en su segundo reiteran el momento dulce del torero de Chiva.

El primero de su lote fue un toro justo de fuerza y raza, pero con cierta clase. Ponce estuvo muy bien con él, a gran altura técnica y estética, pero limitado por un animal que apenas transmitía. Lo llevó con suavidad y gran temple a media altura, haciéndolo todo a favor del toro. De este modo compuso una buena faena, muy por encima del enemigo que tenía delante, pero las orejas que habría merecido se redujeron por culpa de la espada. De dos se quedó el premio en una.

Al cuarto de la noche lo cuajó de principio a fin. Este toro tuvo más clase, de modo que fue materia prima para una de esas grandes obras de Enrique. Una faena completa marca de la casa, con series por ambos pitones de excelente factura que esta vez sí admitió el toro y que llegaron mucho a los tendidos. Sensacional en el toreo fundamental e inspirado en un grandioso final por bajo. Esta vez sí coronó con una gran estocada y cayeron los máximos trofeos. Un rabo para la excelsa obra del maestro.

Fotos: Raúl Hernández

 

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